lunes, 4 de mayo de 2009

Alfredo

No era la primera vez que Alfredo se sentía bien. Había probado con muchas cosas, casi siempre en solitario. Hubo una época en la que creaba situaciones o personajes ficticios, y los probaba con los que le rodeaban. No le importaban una mierda, y era verdaderamente divertido ver las caras que ponían. Estúpidos. También iba al fútbol, el equipo no iba mal. Tampoco los estudios, Alfredo siempre sacaba buenas notas, y con facilidad. De hecho fue en el instituto donde nació esa desazón que lo definía y que motivaba la búsqueda. Fue allí donde descubrió que muy poco de lo que venía de fuera merecía su atención, y que repetir las cosas estaba reservado a los subnormales. Fue entonces cuando comenzó a explorar los límites de su relación consigo mismo y con lo que le rodeaba. Aunque no salía de fiesta probó las drogas, e incluso cortarse con las tijeras melladas del salón se convirtió en una práctica banal. Alfredo comía muy poco, y su interés por el sexo era absolutamente inexistente. No hablaba solo, pero hacía tiempo que tampoco hablaba con nadie.

La primera noche que Alfredo durmió en la calle estuvo marcada por la violencia, pero no la recordaba muy bien. Tenía muy pocas pertenencias y nunca en su vida había votado. Tenía el DNI, pero porque era la única fotografía que le quedaba, de hacía 3 años. Los pocos sentimientos que siempre o nunca tuvo cabían perfectamente en aquella fotografía.

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